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La
nave comenzó a alejarse de la Tierra, en su interior Ix y
sus dos guías Asthar y Mer observaban el comportamiento de las
esferas. La información la produjo Mer, algo faltaba, la
vibración no era la adecuada, esperarían llegar al Planeta de
donde habían partido y allí se vería como proceder con las
emociones recogidas.
Surcaron el espacio sideral y en cuestión de segundos terrestres
llegaron al destino programado.
Las esferas entraron en los recintos de cristal, permitiendo que
la energía de las emociones fuera depositándose entre los
cuarzos purísimos que actuarían como catalizadores.
Los cuarzos finamente pulidos y facetados, de una pureza
inmaculada y un brillo indescriptible recibieron el cúmulo
emocional recogido por las esferas.
A
medida que se producía la transferencia todos los cuarzos
comenzaron a perder el brillo y la transparencia, parecía que la
calidad de las emociones era de muy baja frecuencia y mínima
potencialidad.
El
Director de estos eventos se hizo presente ante Ix y sus
compañeros e interpretó lo que estaba ocurriendo con ellos.
Los cuarzos presentaban una contaminación producida por las
emociones deficientes y la causa era que los grandes problemas
de los habitantes del Planeta Tierra generaban emociones
nocivas.
Las causas eran el desequilibrio interno de multitudes, que
emocionalmente presentaban grandes perturbaciones, provocadas
por las drogas de empleo cuasi masivo. La cocaína, la marihuana
y sus derivados, el alcohol, el crack, el opio, la morfina, el
éxtasis, incluyendo cantidades enormes de ansiolíticos y
tranquilizantes que modificaban los estados físicos, psíquicos y
emocionales en todos sus niveles.
Los narcóticos estaban alterando profundamente las propiedades
emocionales, al afectar el sistema nervioso central, produciendo
entre otras consecuencias indiferencia, apatía, alucinaciones,
agresividad o adicción.
Al
dilucidar las causas
de esta situación muy grave y no poder contar con la sustancia
emocional, el Director dirigió un rayo de luz potentísimo hacia
los cuarzos y estos comenzaron a vibrar aumentando su fulgor.
Pero no alcanzó, quedaba un remanente de alteración y era debido
a la despolarización
que habían sufrido las emociones recogidas como consecuencia de
la nueva tecnología que había surgido en la Tierra.
La
electricidad y todas sus formas de aplicación habían perturbado
el psiquismo de millones de personas y las emanaciones alteraban
las conductas y como consecuencia se acentuaban la confusión y
la falta de códigos.
La
radiofrecuencia y el electromagnetismo debilitaban la intensidad
emocional y ante eso nada podía resolverse.
Eran demasiadas anomalías y el desvío conducía a dejar de
operar.
La
condensación de las emociones era una pérdida de intensidad
requerido como flujo normal de la emisión emocional. Agravado
ante la causa de implantes de microchips para modificar
conductas y direccionar pensamientos en millones de individuos.
No
intervenir ante esta situación inédita representaba abandonar la
finalidad para la cual había sido creado el hombre, esto había
ocurrido por haberlos dejado sin Guía durante varios siglos y de
repente junto con la electricidad habían comenzado a manejar el
átomo.
La
gravedad de la situación concernía a los dirigentes de la
humanidad, que
habían permitido semejante descontrol pero ellos no acordarían
revertir este proceso aunque fuera la extinción de millones de
personas.
Aquellos que habían adquirido un conocimiento superior habían
decidido no compartirlo, procurando instituir diversidad de
corrientes de pensamiento para alejar al hombre común de la
posibilidad de evolución.
Fueron creando diversas corrientes
filosóficas y cada nueva teoría generaba más confusión.
De
esta manera el desaliento y el abandono fue penetrando en el
espíritu humano y como recurso de dominación se incrementó la
oferta de un amplio espectro de drogas y narcóticos que
permitirían la
abdicación de la consciencia y la generalización de estados de
narcolepsia.
Tanto Ix como sus compañeros vivenciaron lo inducido por el
Director y los cuatro se manifestaron ante un conjunto de
Presencias Superiores que deberían encarar una solución al
problema.
Era previsible que si la humanidad continuaba en ese proceso de
deterioro, la autodestrucción sería inevitable, ya que al perder
el respeto por la vida, la vida misma se auto anularía.
La
gran advertencia se cumplía y las profecías eran verdaderas. En
el misterioso holograma de las existencias
y de los sueños de aparente realidad el apocalíptico
momento estaba próximo.
Si
bien de acuerdo a las Leyes Universales no se podía intervenir
directamente, se podría actuar veladamente, provocando
alteraciones en la frecuencia del Planeta y por consiguiente
esto provocaría terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas,
modificación del eje terrestre y del clima. Esta situación de
sufrimiento modificaría conductas posibilitando un rescate
interno en aquellos que no estuvieran demasiado contaminados.
La
última fase sería por medio del Espíritu Solar, que provocaría
la eyección de masa coronal, generando tormentas geomagnéticas y
el plasma solar comprimiría el campo magnético de
la Tierra, penetrando por los polos e
induciendo profundas vibraciones en todo el orbe.
Todos los sistemas de comunicación satelitales y terrestres, las
transmisiones televisivas, los medios informáticos
computarizados, la generación de electricidad, las centrales
nucleares, la producción de hidrocarburos, verían interrumpida
su actividad.
Si
esta civilización había existido sin electricidad por diez mil
años y recién en los últimos ciento cincuenta años se había
implementado su desarrollo, bien podía retroceder doscientos
años y carecer de ella.
Retroceder para encauzar la vida hacia un nuevo proceso
evolutivo, que afianzara el contacto interno del hombre en busca
de su espíritu perdido.
Volverían a la oscuridad de la luz de la llama, en donde
imperaba la pausa pero en el flamear del fuego podrían encontrar
un nuevo sentido de existencia.
Los momentos que tendría que soportar la humanidad serían
atroces, allí la irradiación emocional sería superlativa y de
una magnitud estelar que habría que captar.
El
quedar desnudos de nada, hambrientos y sedientos en la
desesperación y la impotencia de lo inaudito, desactivaba
cualquier rebeldía. Buscarían la solidaridad en el crepúsculo y
en la noche dormirían la pesadilla increíble de haber tenido
todo y ya absolutamente nada.
Las Presencias Superiores habían proyectado lo que ocurriría y
liberaron al Director
a Ix y sus compañeros para controlar el proceso de
anulación de la energía eléctrica y atómica
y que la civilización rebobinara su presencia como estaba
en los años mil ochocientos de la era cristiana, permitiendo que
los sobrevivientes recordaran el grado tecnológico que
alcanzaron pero sin poder volver a desarrollarlo.
Deberían ser inducidos en la investigación fotónica y
luminiscente y en el manejo de las partículas de alta
energía y neutrínicas para realizar un nuevo holograma en
los siglos siguientes.
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