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I
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Estaba en el borde de fundirse con el Todo, perdiendo la poca
individualidad que lo conectaba a las manifestaciones concretas,
cuando surgió la atracción desde el centro de
la Galaxia
que lo inducía a trasladarse hacia una zona plagada de
estrellas.
Sin razón de tiempo surco
un Sol gigantesco
y giró alrededor de un planeta, un rayo lo direccionaba
como si fuera un faro hasta descender en
medio de una gran cúpula de cristal. Un haz de luz lo
iluminó hasta corporizarlo, alcanzando la vaguedad de una forma.
Vivenció singularismos de existencia y se dejo atraer por una
energía intensa que provenía de la perspectiva de un horizonte
inmaculadamente blanco, que fue avanzando para ubicarlo en su
centro. Recibió la unción con recogimiento y el contenido del
mensaje fue transmitido quedando plasmado en su esencia.
Ix sabía lo que tendría que hacer al regresar a su Planeta en su
nuevo estado.
El Planeta Tierra era altamente necesario en el Universo ya que
en él se generaba la mayor cantidad de emociones de toda la Galaxia.
Los siete mil millones de seres desarrollaban una energía única
y poderosa provocada por el cúmulo de emociones que por su
intensidad llegaban al paroxismo.
Ningún otro Planeta alcanzaba la intensidad de energías emotivas
que emanaban de la Tierra.
La más preciada en el Universo era la energía del miedo, la
orgásmica y las pérdidas eran parte de la vida, se hallaban
enraizadas en la naturaleza humana desde sus genes. El miedo y
el sexo eran parte de la vida cotidiana en todas sus formas, en
los habitantes terrestres.
Acompañados por el odio,
el rencor, la envidia y otras deformaciones
ejercían influencias en los estados psíquicos de los
mortales.
Conjuntamente el amor, “de amaos los unos a los otros”,
prevalecía según las circunstancias pero muchas veces era
invadido por lo pasional, los celos, el drama y la apropiación
entre los seres.
Los sufrimientos físicos y las enfermedades eran otras causas
que producían emociones de alta magnitud.
Todo este proceso había comenzado cuando en el planeta Tierra la
población mundial había alcanzado los quinientos millones de
habitantes y se intensificó a partir del calvario de Cristo.
Desde entonces el
Planeta era observado en la continuidad de su proceso generador
de emociones.
Observaron como surgían guerras, luchas cruentas entre naciones,
asesinatos religiosos, muertes, secuestros, violaciones siglo
tras siglo, cada vez en mayor dimensión y en la esperanza que
corrigieran el terrible error en que transcurrían sus
existencias estudiaron profundamente el poder que surgía de las
emociones de cada individuo.
Inventaron doctrinas, fanatismos, religiones, filosofías,
psicologías olvidando lo más preciado que poseían, la
posibilidad de Ser. De cualquier manera cumplían una finalidad
importante para
la Galaxia: generar emociones.
No importaba la naturaleza, ya fueran de odio o amor, resultaba
indistinto, lo interesante era la sustancia por la sustancia
misma y no el motivo de su gestación.
En su nuevo estado Ix comprendía lo tormentoso de este tipo de
existencia planetaria que él también había vivido.
El horror de saber del sufrimiento de otros en toda su
interpretación era como un fuego incandescente que había
convivido con su espíritu.
Su nueva perspectiva
incorpórea ajena a las emociones lo convertía en una entidad
pura y despojada de todo vestigio perturbador, para recibir
permanentemente el conocimiento profundo del saber absoluto,
proveniente de la Sabiduría Universal.
Estaba ligado a ella por siempre, para recoger la Luz de lo Eterno.
Un fulgor resplandeciente se manifestó en una forma tenue, como
una manifestación angelical y supo que debía entrar en esa nave
que surgida de la nada se presentaba y que tendría dos
acompañantes que lo secundarían en la misión.
La nave los abordó, los tres quedaron recubiertos en ella y en
su aparente imagen multidimensional surgieron unas esferas que
flotaban dentro.
Una extraña luz vibrante se desplazaba por el contorno hacia el
interior de cada esfera y fueron ordenadas
formando un conjunto unido y aparentemente único.
Lo notable de esta sucesión de hechos era que percibía todo lo
que ocurría alrededor de él, afuera luces y más luces
penetraban en recintos de cristal y fundían ideas,
pensamientos y emociones agitando más la luz en una potente
vibración.
En la convergencia las cúpulas emitían rayos hacia el espacio y
se perdían en la infinitud con el designio de alcanzar otros
planetas e imbuirlos de inteligencia.
La sabiduría viajaba en la luz como el ADN viajaba en los
meteoritos.
Era uno pero también era el conjunto, ya no una
parte separada si no una unidad conformada por los
compañeros, la nave y las esferas, asimiladas a la
trascendencia del momento y de todos los momentos. La
culminación de saber incentivaba el alcance de lo Supremo,
de la Esencia Divina de la
que formaba parte.
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II
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No había comandos, ni motor, nada, las tres entidades acordaron
desplazarse hacia el planeta Tierra.
Dispusieron que la nave orbitara en torno de
la Tierra y permitieron que las esferas
flotaran libremente, direccionándolas hacia la superficie, al
encuentro de lugares, pueblos y ciudades y consecuentemente para
asimilar el cúmulo de emociones, que los humanos esparcían en su
entorno. Podría compararse con la acción de las abejas ante las
flores recolectando polen.
Las esferas se fueron dispersando, resultando invisibles para
los humanos y en su misión de incorporar las emociones emanadas
iban recorriendo ciudades, pueblos, calles, penetrando en
edificios, casas y en todo lugar del que captaban señales
emotivas.
Por momentos rozaban a los humanos y acumulaban incluso las
fuerzas mentales producidas por los hombres.
Sólo absorbían ese potencial inimaginable para quien lo
producía, mucho más poderoso que cualquier fuerza material y del
cual ellos ignoraban las posibilidades que poseían.
Algunos rituales, religiones y sectas trataban de aprovechar la
aplicación y utilización de estos poderes pero nunca alcanzaban
a manejarlos apropiadamente y terminaban en desastres físicos,
mentales y sociales.
Las esferas invisibles para los ojos humanos, surgían en
fotografías de cámaras digitales espontáneamente.
No encontraban explicación de esta circunstancia, aunque
muchos estaban maravillados en obtenerlas.
Un halo de misterio cubría el hecho de la presencia de esferas
en las fotografías, así mismo el haber filmado vehículos
extraños elevaba las incógnitas.
En muchos casos las esferas al volver a la nave poseían diversos
colores y en algunas
su parte central era más acentuado, vibraban y trazaban
círculos en su interior.
Contenían la vida emocional de millones de personas que las
habían exhalado y ahora servirían para gestar materia en otras
partes del Cosmos.
Esparcir como semillas para repetir el proceso de
expansión.

Foto
de Luis Satorras, España

Foto
en un patio de Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires

Foto de Miguel Orsenigo

Ruinas de los Indios Quilmes, Valles Calchaquíes, Provincia de
Tucuman

Ruinas de los Indios Quilmes, Valles Calchaquíes, Provincia de
Tucumán
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