Tierra y Cosmos                    Germán Cáceres                    Beatriz Isoldi

                                     

Germán Cáceres es un escritor argentino que despliega su actividad intelectual como autor de novelas, de ensayos sobre historietas, de literatura juvenil, cuentista, dramaturgo, y recientemente incursionó en la ciencia ficción.
Colabora en revistas y publicaciones virtuales de la Argentina y los EE.UU.
En este despliegue creador tratamos de buscar la esencia y la personalidad del hombre que procura encontrar su destino a través de la realización intelectual.

-Sr. Cáceres: ¿Cómo definiría la satisfacción producida por el trabajo literario?
.Hay varios placeres mágicos vinculados con la literatura. Uno de ellos es leer ficciones tratando de desentrañar los procedimientos narrativos empleados por el autor.
El otro placer –el más estimulante- es el proceso de imaginar una novela o un cuento.
Después viene el trabajo de escritura, que se vincula más con el esfuerzo que ocasiona la búsqueda de la mayor perfección posible.

-¿Cuánto de sí ha volcado en sus narraciones? ¿Proyecta en su obra vivencias personales?
.En mis primeros libros de cuentos –El checo, la giganta y el enano, Frankenstina y Los pintores mueren del corazón- volcaba bastante de mi experiencia personal. Luego, fui cediendo paso a la fabulación, y las historias que ahora escribo dejan poco espacio a mi biografía.
Claro que es imposible que en el desarrollo argumental no se filtren datos y vivencias de la propia cosecha.

-¿Siente que se proyecta más allá cuando escribe?
.Efectivamente. La palabra escrita cobra autonomía y adquiere otras connotaciones que las que uno se propuso. El lector se encarga de completar el sentido de un libro con su particular visión de la vida.

-¿Su obra es planificada detalladamente o se desarrolla por impulsos?
.Primero comienza con un impulso creador, la idea matriz que origina la ficción. Después tiene lugar un lento procedimiento de elaboración que conduce esa idea hacia una estructura narrativa. En el caso de la novela, escribo primero una sinopsis general y luego un apretado resumen de cada capítulo.

-¿Hay un personaje dentro de su obra que le hubiera gustado ser?
.Tal vez el héroe juvenil de mis novelas para adolescentes Soñar el paraíso y Traficantes de la selva.
En cambio, los personajes de mis dramas Vamos a Manhattan y El postre son perdedores, y en mis novelas Los silencios prohibidos y Matar una vez los protagonistas son tipos inescrupulosos que se imponen en la vida con egoísmo y violencia.

-¿Al incursionar en otras realidades sintió el deseo de permanecer en alguna de ellas?
.Sí.

-¿En cuál?
.Posiblemente mi respuesta sea un tanto ingenua, pero me hubiese gustado participar del sortilegio del mundo aventurero. Cuando escribí el ensayo La aventura en América, la lectura de los ámbitos maravillosos propuestos por Verne, Dumas, Salgari, May y el argentino Oesterheld –entre muchos otros- permitió que me alejara de la dura lucha cotidiana y soñara con una vida motorizada por intensas emociones.

-¿En el plano concreto qué imagen formaría para definir la vida?
.En primer lugar, no me siento capaz de definir la vida. Sí puedo hablar de las asociaciones que la palabra me provoca: el fluir del tiempo, los acontecimientos que pasan a mi lado; en síntesis: un fugaz y tumultuoso instante que inexorablemente llegará a su fin.

-¿Qué siente al pensar en la muerte?
.Si bien se le teme, es nuestra justificación de estar en el mundo: la certeza de ese desenlace inevitable nos mueve a actuar, a forjar una obra por mínima que sea, dejar un rastro que dé cuenta de nuestro paso por el planeta.

-¿El tiempo para Ud. es lineal o circular?
.En términos cotidianos es lineal e irreversible. Pero, si lo pensamos en un sentido cósmico, es un problema complejo y difícil de aprehender: se hace necesario acudir a los científicos y a los filósofos. Considero muy estimulante la visión de Ilya Prigogine que propone “Leer la historia del universo como historia de un tiempo autónomo (…) el tiempo precede al universo”.

-Si tuviera que escribir sobre la eternidad, ¿qué expresaría? ¿Algo puede existir por siempre?
.La eternidad es otra de las tantas cuestiones que me superan. Entiendo que hay en mí un agnóstico y, por tanto, me es imposible abordar temas que se vinculan con el sentido del universo.

-¿En qué época le hubiera gustado vivir?
.En la actual. No creo en que todo tiempo pasado fue mejor. Además, sólo poseo vivencias del presente, mientras que accedo al pasado a través de las obras de los historiadores y por las huellas que dejaron quienes me precedieron.
El futuro es siempre una incógnita.

-¿Qué opina de la actual?
.Borges dijo sobre un personaje que le había tocado vivir como a todos los hombres, tiempos muy difíciles. Estamos arrastrados por una gran ola, donde el cambio es permanente y los paradigmas son inestables.
En lo político y económico lamentablemente tenemos que sufrir la feroz agresividad del capitalismo salvaje que se ha instalado a nivel mundial.

-¿Le gustaría volver a nacer?
.No

-¿Por qué?
.No me gustaría repetir un aprendizaje que ha sido tan doloroso. El lugar común que anhela volver a empezar porque se cuenta con experiencia es sólo una ilusión: superar etapas desconocidas es la clave de la lucha por la vida, la fuerza motivadora que induce a la acción.




-¿Qué es más importante la emoción o la razón?
.Las dos son necesarias e importantes y se hallan fuertemente entrelazadas. El acto de escribir no es otra cosa que encauzar la emoción por las rutas de la razón y, así, estar en condiciones de establecer un contacto más profundo con el lector.

-¿Cuál es su definición acerca de la consciencia profunda de sí?
.No nos conocemos a nosotros mismos y por ello tampoco conocemos a los demás. Y viceversa. El camino hacia nuestra interioridad es arduo, cargado de escollos y requiere una honda espiritualidad. El Premio Nobel 2000 de Literatura Gao Xingjian en su novela La montaña del alma describe, con exquisita sensibilidad, este escarpado sendero rodeado de peligrosos abismos.

-¿Qué le gustaría que sucediese en el siglo XXI y lo pudiera presenciar?
.Una mayor justicia social. Que esa tan prometida sociedad sin pobres y sin hambre se convierta en realidad. También que no haya más guerras: por desgracia siempre fueron una constante en la historia de la humanidad.

Respuestas sinceras y honestas definen una personalidad que transita este tiempo asumiendo su realidad desde una perspectiva tridimensional.
Seguramente muchos lectores encontrarán una identificación con el pensamiento de Germán Cáceres y bucearán en su obra encontrando una gran versatilidad temática.
                                             
                                                                                 
Pedro F. Callegari

 























 

 

 Pedro F. Callegari