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Beatriz: ¿ Cómo
definiría su taller literario?
Como un espacio de trabajo. Y digo “espacio” y no lugar porque es
importante que quien concurra a este taller se permita ese espacio
interior. No se es escritor (no se es artista) sólo en el momento en que
se escribe. Implica una manera de habitar el mundo.
¿Qué le produce difundir su conocimiento?
Si tengo algún conocimiento es el de cómo interrogarme sobre la vida y los
misterios del Universo y cómo acompañar a los talleristas en esta
interrogación. El artista contemporáneo dejó de ser el narrador
autoritario que escribía para comunicar su saber, para convertirse en el
que escribe porque no sabe y convierte a la palabra en una indagación del
mundo. Eso sí comparto con los asistentes el manejo de las técnicas
literarias, que es un trabajo fundamental y el acercamiento a los
movimientos literarios que nos precedieron para que ese hecho artístico
sea posible. Todo eso me produce un gran placer.
¿Ha descubierto talentos en sus cursos?
Muchos. En realidad un taller de escritura literaria no enseña a escribir.
Nadie se recibe de escritor por concurrir a un taller de este tipo. Creo
que la tarea del coordinador es la despertar vocaciones o talentos
dormidos, acelerar procesos, acompañar en el crecimiento.
Y cuando esto ocurre resulta muy satisfactorio. Una buena parte de la
gente que ha pasado y pasa por este ámbito de trabajo toma conciencia de
su talento, lo disciplina, lo madura, lo concreta en un libro.
¿Ha visto un cambio estructural en sus alumnos?
Sí, y se asiste placenteramente a estos cambios. En algún momento al
participante sensible, que está abierto a la experimentación, se le
develan los misterios de la escritura. Por el contrario, quien se da
cuenta que no es la creación literaria su camino, habrá aprendido a
convertirse en un buen lector activo.
¿Ha propiciado concursos literarios con los alumnos de sus talleres?
En muy pocas oportunidades, pero sí participan muchas veces y con éxito en
concursos serios.
¿Qué escritores considera los más importantes dentro de la literatura
argentina?
Sin duda el primer nombre es Jorge Luis Borges, un maestro que además es
un gran pensador, un clarividente. Macedonio Fernández, Juan L. Ortiz,
Cortázar, Piglia, A. Castillo, S. Ocampo, lamento que por uruguayos no
pueda nombrar a Felisberto Hernández o a Onetti.
¿Y del mundo?
La lista es larga, pero si tuviera que representarlos en cinco o seis:
Goethe, Thomas Mann, Kafka, Faulkner, Camus, Margarite Yourcenar. Son
maestros que además de innovar en las estrategias literarias poseen una
cosmovisión personal. Es maravillosa la literatura japonesa actual.
¿Borges, Cortázar y Sábato qué tienen en común y qué los distancia?
Los une su genialidad creadora, sus tramas de mundos posibles, sobre todo
en el caso de los dos primeros. La literatura de Borges está unida al
ensayo, la de Cortázar a la de realidades paralelas, la de Sábato a la
presencia de la nocturnidad y lo dionisíaco.
¿Quiénes influyeron en el pensamiento de Borges y en sus conceptos?
Como agnóstico que era, Borges descreía de la metafísica a la que
consideraba “literatura fantástica”. Con ideas de Swedenborg, del
judaísmo, del budismo, dio forma a su pensamiento, creó la imagen del
mundo como una inmensa Biblioteca que al mismo tiempo es un laberinto
dentro del cual el destino del hombre radica , con palabras de Jaime Rest
“ en transformarse en materia verbal, en componente de ficción”.
Su idea de un tiempo circular (inspirada en la rueda de las encarnaciones)
se patentiza en el hecho de que los mismos acontecimientos se repiten
históricamente. El destino es circular. Esto lleva a la imagen de un
eterno presente dentro del cual el tiempo fluye. El tiempo, como la imagen
móvil de la eternidad. Sólo existe lo permanente en lo fugaz. Problema de
la identidad cambiante que se detiene en la memoria. Por eso dice: “Cada
vez que alguien quiere a un enemigo, aparece la inmortalidad de Cristo”
“Cada vez que repetimos un verso de Dante o de Shakespeare somos de algún
modo aquel instante en que crearon esos versos”.
El hombre, en sus condiciones actuales, sólo puede recibir las cosas
sucesivamente, tener noción del tiempo pero no de la eternidad.
¿Existe la humildad en un gran escritor?
No puede no existir. Si no seguramente no es un gran escritor.
¿Un escritor logra un aprendizaje interno al desarrollar una obra?
Siempre. La novela comienza como indagación del hombre. Es un camino de
iniciación, pero también en el cuento, aunque su construcción es más
racional, el escritor se interroga. Por eso, en el fondo, todo gran
escritor es un poeta.
¿Qué aprendió escribiendo?
Estoy aprendiendo. Lo que pretendo alcanzar no es tanto conocimiento como
sabiduría para vivir. Creo que algo esencial es que al escribir y dar
forma a mundos y a personajes, se aprende a correrse del propio
pensamiento, del propio sentir, de la propia mirada para ubicarse en el
otro, en ese ser ficcional que se le ha impuesto. De esta manera se
aprende la alteridad. Además, al dejar que salgan de sí otras vidas que
finalmente no son sino facetas propias no desarrolladas, al ponerlas
afuera se las reconoce. Para Cortázar, se trata de exorcizar los fantasmas
interiores.
¿Al escribir, por momentos, ha alcanzado algún estado distinto,
imposible de describir con palabras?
A veces, lamentablemente no demasiadas, por eso resultan más valiosas. En
esas ocasiones he llegado a una especie de percepción muy profunda con una
conmoción de todo el cuerpo.
¿En la temática de la literatura universal está todo escrito o pueden
surgir otros termas que nunca vieron la luz?
Vuelvo a Borges quien decía que son muy pocos los temas sobre los cuales
escribir: el amor, la vida, la muerte, el destino. Sin embargo son
infinitas las tramas que sobre esos temas pueden construirse. Por eso no
existe el vaticinado fin de la novela.
¿Cómo interpretaría la Eternidad y el Infinito?
A la luz de la Antroposofía que es una ciencia espiritual divulgada por
Steiner, la Tierra es una metamorfosis de otros cuerpos sensibles, que ha
pasado por encarnaciones: la del antiguo Saturno ( momento en el que
entramos en la corriente del tiempo), la de la antigua Luna y la de la
Tierra actual; cuando salgamos de ella será la eternidad. Esto ocurrirá
durante la encarnación de Júpiter, de Venus y de Vulcano.
¿Vislumbra la existencia de otras realidades?
Existen otras realidades, la realidad del sueño, de los pensamientos, de
los personajes ficcionales, de seres espirituales; todos ellos escapan a
la realidad de los pocos sentidos con los que cuenta el hombre en la era
que atravesamos, aunque algunos iniciados sí han podido acceder a esas
dimensiones.
¿Cree que existen planetas con vida inteligente?
Creo que todo el Universo y en él, todos los planetas, son entidades
vivientes inteligentes y generadoras. La naturaleza humana puede concebir
el Cosmos porque nace del Cosmos, las fuerzas cósmicas actúan sobre el
hombre pero sólo como estímulos que generan reacciones. Constantemente
estamos en una actitud de reacción.
¿Es posible que exista vida distinta a la que se ha desarrollado en
nuestro Planeta?
Es probable. De hecho existen muchos testimonios que certifican estas
presencias en la tierra. Los imagino seres espirituales en un estado de
superación que han alcanzado otros niveles de encarnación.
¿Cuál es la esperanza del hombre contemporáneo?
El hombre contemporáneo que va lentamente despojándose de ideologías y
adquiriendo un pensamiento débil, que está en “avería”, accede, por esto
mismo, a la posibilidad de desarrollar otra forma de conocimiento
intuitivo, adivinatorio, capaz de escuchar en el Cosmos, “la prosa del
mundo”, en tanto todas las cosas son-significando, y llegar al último
grado de este conocimiento , el “Conócete a ti mismo”.
¿Cuál es su mayor deseo en la vida?
Que mis seres queridos puedan lograr en esta encarnación lo que han venido
a trabajar, que la tierra sea una buena escuela para ellos, que esto les
produzca felicidad y paz. Y que esto me incluya a mí también.
Gracias Beatriz Isoldi por sus respuestas, quizás sirvan a otras personas
para despertar alguna inquietud.
Sus Libros
- Los Amores
Imposibles
- Cuentos desde Amagan
- Dos
- Encuentro con Venus
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