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La
ciencia ha investigado en profundidad las propiedades de las
piedras preciosas.
Walter Schumann; Curzio Cipriano y Alessandro Borelli; Annibale
Mottana-Rodolfo Crespi y Giusepe Liborio; Juan Grau entre otros
han expuesto en sus libros en forma exhaustiva las
características de cada piedra en particular.
Abundan los detalles sobre el color, la raya, la dureza Mohs, el
peso específico, la exfoliación, fractura, cristales,
transparencia, birrefringencia, dispersión, pleocroísmo,
absorción, fluorescencia y química.
Debemos saber que dentro de la química encontramos carbono
cristalizado, en el caso del diamante; óxido de aluminio;
silicato de aluminio y berilo; aluminato magnésico; silicato
alumínico fluorado; silicato alumínico cálcico; silicato de
cromo y calcio; silicato de aluminio y litio; anhídrido
silícico, al que corresponden todos los grupos de cuarzo y
ágatas; dióxido de silicio; silicato alumínico sódico; silicato
férrico magnésico; silicato de calcio y aluminio; óxido férrico;
sulfuro ferroso; silicato sódico cálcico alumínico; carbonato de
manganeso; metasilicato de manganeso; fosfato alumínico potásico
conteniendo cobre; silicato alumínico sódico con azufre;
carbonato básico de cobre; silicato de titanio y bario; silicato
de hierro aluminio y calcio; las composiciones continúan, siendo
esto sólo a los efectos de comprender que las piedras se hallan
formadas por sustancias químicas y que según su composición
surgen las características propias de cada cristal.
Conjuntamente es importante tener presente que cada piedra es un
sólido cuyos átomos se hallan en movimiento. |
Personas especiales en el despertar espiritual tienen la
posibilidad de apreciar la belleza y embriagarse en
ella.
Aquellos que deambulan por la vida concreta ejercitando el
poder, que no respetan al semejante, que viven en la mentira,
que emplean el dinero para corromper, que roban, que matan, esos
no son capaces de ver la belleza. Sus ojos son ciegos, viven
una realidad manchada en donde el fin justifica los medios.
Los
escrúpulos en ellos no existen, todo es negociable.
Como
pretender que alguna de esas personas se maraville ante la
belleza de lo aparentemente inanimado. Imposible, estan en otro
mundo, ellos dirían en el mundo, pero tambien eso es mentira.
Ellos estan en la ilusión del poder y en el sueño de la muerte.
Y una gema es sólo dinero.
No
pueden volar ni encontrarse con su espíritu, viven en el
torbellino de la hipotética acción importante, se hallan sumidos
en el devenir, en el conciliábulo mediático de la prebenda, en
la doctrina o el dogma que impera en todo sistema, en la
figuración para la exaltación del ego, tratando de adquirir una
vana gloria a costa de otros.
No
pueden alcanzar el estado de recogimiento que brinda el asombro
al apreciar la belleza brindada por la naturaleza en su máxima
expresión.
Esa belleza, brindada por el planeta Tierra, construida en
millones de años, nos entrega desde el Reino Mineral una
inagotable muestra de color y figuras cubiertas por el tiempo de
drusas y geodas. Se brindan al hombre para que aprecie la
existencia del Creador y regocije sus sentidos estimulando a
través de la imagen, las recónditas fases de la sensibilidad
interior.
Las piedras como las flores son mensajeras, llevan el código del
portal para penetrar desde lo interno hacia la elevación. Pueden
abrir en su contemplación las emociones puras de amor, humildad,
compasión, gratitud, bondad, desapego, generosidad y con ese
bagaje lograr el tránsito por esta vida de una mejor manera.
Este es un momento crucial en la historia, llevamos la dirección
equivocada y una forma de rectificar el rumbo es reencontrarnos
con la esencia dormida a través de la contemplación y la
meditación permitiendo que la belleza penetre por los ojos y
alcance el espíritu que se halla en cada hombre.
Al contemplar una gema estamos viendo el pasado de ochenta a
ciento cincuenta millones de años. Al sostener un momento ese
pensamiento remontamos casi la Eternidad y en la abstracción de
viajar por el Tiempo el espíritu tiende a despertar.
Existen seres que intentan el vuelo, que están más allá de lo
inmediato, para aquellos buscadores de lo trascendente son estas
fotografías.
Cada fotografía entrega la fuerza de la forma y el color, se
puede elegir una o varias y al observarlas permitir que fluyan
pensamientos, sensaciones, emociones y dejarse llevar por la
mente en pos del espíritu.
Al
principio somos espíritu, con los años somos mente, debemos
volver a ser espíritu.
Al
aquietar la mente cambian las percepciones, se desarrolla la
intuición, puede alejarse la confusión y el vértigo de lo
actual reposa en aquello que verdaderamente es. |
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Desaparecen
las interpretaciones, sólo queda el misterio de la
piedra y nuestro yo.
Dejamos que nos
impregne la luz, el color y la forma y trascendemos a la piedra.
La mente se libera, el impacto nos conecta con el espíritu y
surcamos la experiencia de nuestro reencuentro.
Es el momento de la luz de un instante supremo, en que podemos
atisbar la sensación de paz absoluta que nos invade y en ese
estado todo comienza a ser relativo. Nada es realmente
importante.
Para todo esto debemos tener una gran necesidad interna de rozar
lo trascendente. De estar abiertos al magnetismo de lo bello y
de querer Ser.
Los resultados no serán inmediatos, el proceso iniciado no
termina nunca pero en cada oportunidad que podamos conectarnos,
iremos avanzando, al principio muy lentamente, pero con la
perseverancia y la voluntad, poco a poco veremos nuestros
cambios internos, tanto en nuestra salud como en el grado de
comprensión y percepción.
Entenderemos de nuestra ansiedad, de nuestras obsesiones y
manías, de nuestros prejuicios y tabúes. Nos entenderemos y esa
será la demostración que estamos en el camino.
Más adelante, ya siendo “dueños de nosotros” nos elevaremos y
desde lo alto veremos que las cosas no tienen tanta importancia
como creíamos. Y nos compenetraremos en lo realmente,
importante que es la toma de conciencia profunda para ser
verdaderos seres humanos. |