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24/11/2011
Pedro le envío éstas imágenes desde España.
Luis Satorras |
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09/09/2011
Estimados, Soy Carolina CastroEn
ésta oportunidad, les escribo para contarles una experiencia que
tuve hace algunos años, y que me impresionó mucho, a tal punto de no
poder olvidarla, y recordarla con frecuencia.
La experiencia transcurre durante un sueño que tuve en el año
2002. Fue un sueño muy especial, que recuerdo, hasta el día de hoy,
en todos sus detalles. Para mí fue algo muy impresionante, como de
otro mundo. Parecía estar viviendo de repente en otra realidad.
Nunca volví a experimentar algo así. No sólo me impresionó lo que
vi, sino también lo que sentí (una sensación de paz y belleza
difícil de imaginar, que nunca había experimentado en mi vida). De
ahí que lo asocio con otro estado de realidad, una realidad más
sutil y que nada tiene que ver con la vida cotidiana. Un fenómeno
excepcional que está vinculado a lo trascendente, lo sensorial y lo
espiritual. Y que de repente se me aparece, y permanece en mi
memoria hasta hoy, dejándome esa sensación de algo desconocido que
tengo que descifrar. Ocurrió ya hace años, y no volvió a repetirse.
Por alguna razón no recuerdo el día exacto en que pasó. Como les
dije, fue en el año 2002, entre los meses de
agosto/setiembre/octubre. No puedo precisarlo con exactitud, ya que
quedé tan impresionada, que la fecha exacta dejó de tener
importancia. Sé que por esa fecha estaba estudiando para un examen,
por eso recuerdo esos meses.
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Todo transcurrió en la entrada de mi casa. Reconocí perfectamente
el lugar, si bien había ciertos cambios que en el momento me
parecieron extraños. Era de noche y yo bajaba las escaleras de mi
casa y salía hacia afuera. Hacia la entrada, a mi derecha, vi a un
hombre sentado en una de las jardineras (pero no lo reconocí, no era
alguien que yo conociese), y al avanzar más, hacia la izquierda veo
a una niña rubia de pelo largo, (que tampoco conocía, en ese
entonces). Era una noche despejada, no muy estrellada. Podía ver la
totalidad del cielo (algo raro en esa época, ya que en el 2002 del
lado de la vereda, había plantados unos álamos muy grandes, que
luego la Intendencia retiró, años más tarde).
De repente, al mirar el cielo nocturno, veo que éste se
transformó. La oscuridad dejo paso a un cielo cargado de colores
brillantes que cambiaban constantemente. Se daban como explosiones
de colores, que daban lugar a nuevas formaciones de color. Todo
estaba en permanente cambio. Estas explosiones, no producían ningún
ruido ni tampoco me generaron miedo. Todo lo contrario, pese a que
todo se veía muy próximo, era tal la belleza que desprendía el
fenómeno, que difícilmente pueda transmitirlo con palabras. El cielo
(mirara por donde mirara), se había convertido como en un plasma,
como algo "vivo", y me daba un espectáculo, que nunca antes había
visto, ni imaginado. Como les comenté, no sólo era impresionante
visualmente, sino que también sentí una sensación de paz y armonía
que nunca había vivido. Recuerdo mirar para todos lados para tratar
de no perderme ningún detalle. Pero parecía imposible, ya que todo
se daba con tal velocidad, que no podía abarcar con los ojos tanta
belleza. No sé cuanto pueda haber durado, tal vez unos minutos, pero
lo suficiente como para no olvidarlo jamás.
Durante mucho tiempo estuve sin poder identificar éste suceso o
darle un nombre. Por distintas situaciones un día llegó a mi mente
la palabra "Aurora"
(aquellas que se dan en los polos por
efecto del magnetismo) y pareció la más adecuada para describirlo.
Muchos años después, me empecé a interesar por éstos fenómenos
naturales, ya que además de ser muy hermosos, me recordaban mucho a
ésta experiencia. Les adjunto algunas imágenes, para que puedan
entender en parte de lo que les hablo:
Imágenes (falsas), que se asimilan en parte, al fenómeno que
percibí en el sueño. Se asemejan por la variedad de colores.
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Fotos de distintas Auroras (fotos reales), bajadas de internet,
que les pueden dar una idea del fenómeno luminoso que percibí en el
cielo. Si bien son imágenes muy hermosas, no dejan de ser
instantáneas de episodios aislados. A partir de esto, lo que les
intento transmitir, es que en el sueño, logré visualizar un fenómeno
mucho más potente e intenso. Era como si juntasen todas esas
auroras, y se multiplicaran por mil, y a su vez cambiarán
permanentemente, de modo que a donde girara la vista, todo era una
explosión de colores.
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Luego de unos momentos, bajo la vista, y sobre el césped (que
estaba frente a las casas), veo una figura extraña, que se
aproximaba hacia mí. Era una figura no muy grande, sin forma humana,
que levitaba a unos centímetros del suelo. Me causó una impresión
muy fuerte, tanto como lo que acababa de mirar en el cielo. Un ser
extraño, de color "azul", que desprendía una pureza muy especial.
Luego de unos años, en el 2010, a partir de estudiar algunas
psicografías de Benjamín Solari Parravicini, me encuentro con un
dibujo suyo del año 1938, que muestra exactamente lo que vi, en el
2002 (en éste sueño). Y esto me causó una sorpresa aún mayor. Les
copio la pscicografía de Parravicini, para que puedan entender a que
me refiero. El dibujo en cuestión aparece en la Revista argentina:
"Conocimiento de la Nueva Era" (año 1967), que recopila una serie de
textos y psicografías.
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Allí se puede ver, a ambos lados de las dos figuras principales,
unas pequeñas figuras amorfas (sin apariencia humana, ni rostro
marcado). Esta forma es
exactamente la que tenía ese "ser azul" que vi en el
sueño. Un ser relativamente bajo, con una silueta redondeada. Me
impresionó muchísimo, el texto que acompaña el dibujo, ya que
menciona "seres astrales" y de "color azul". Exactamente lo que vi.
Lo de "astral", porque al atravesarlo con mi brazo (durante el
sueño) noté que era una figura etérea, es decir sin un cuerpo
físico, tangible, y lo de "color azul", porque era una figura
luminosa de color azul claro. No una figura radiante que emitía
haces de luz, sino una figura que contenía en su totalidad una luz
uniforme muy bella, que resaltaba aún más su color azulado. Y tal
cual lo dibuja Solari, no tenia rostro. Pese a ello inmediatamente
lo asocié a un ser – como si fuera una persona - y por su pureza, me
pareció como si fuese un niño. Inmediatamente que lo vi ante mí y
que se me iba acercando, me dije a mi misma, con total naturalidad:
"ah, es
el niño azul", (como si lo conociese desde siempre).
Lo de niño, lo pensé naturalmente, ya que transmitía mucha paz y
ternura (algo similar a lo que sentimos al ver a un niño pequeño).
Probablemente fuese una presencia muy antigua, (de ahí que no
tuviera un cuerpo denso), pero irradiaba una inocencia que era
propia de un niño.
Si bien nunca sentí una voz que me hablará, era como si quisiera
interactuar. Al acercarse a mí, di varias vueltas en torno a él, y
ya no se movió más, permaneció un tiempo en el mismo lugar.
De repente, es como si algo me hiciera girar hacia la izquierda,
y siguiendo la dirección del camino de entrada a mi casa, veo hacia
la medianera, como una especie de "disco" de una luz muy blanca, que
sentí que debía atravesar. Como si fuese un portal, se notaba que
había movimiento detrás de él. Pero la luz blanca que tenía era tan
densa que no dejaba ver con claridad lo que estaba más allá. Por
alguna razón, sentí una sensación de extrañeza (no miedo), que hizo
que no caminara hacia ahí. (o al menos no lo recuerdo). Cuando volví
la vista hacia el cielo, todos los colores que antes había visto,
parecían desaparecer y volvían a revelar de vuelta un cielo
nocturno, pero que nada tenía que ver con aquella noche semi
estrellada con que empezó todo.
Era un cielo nuevo.
Seguía siendo de noche, pero ahora había tanta cantidad de
estrellas, que parecían apagar la oscuridad. Lo que veía se parecía
a las imágenes que toman los telescopios espaciales, cuando captan
ciertas zonas del universo, (a continuación, les copio algunas
imágenes similares).
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Luego de mirar por última vez el cielo, me desperté. Estaba muy
calmada, ya que nada me había producido miedo. Al segundo, me senté
en la cama y habiendo recordado toda la experiencia, dije
inmediatamente: "esto es
lo más lindo que vi en mi vida". Estaba como tonta,
ya que no podía creer que existiera tanta belleza. Además de la
sensación de paz y pureza que había sentido. Era como si hubiera
viajado a otro mundo (a pesar de que reconocí claramente que todo
transcurrió frente a mi casa).
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Tiendo a ser muy racional y llevo una vida muy estructurada. Pero
esto siempre estuvo en otro plano. Un plano más sutil. No considero
que haya sido un sueño más. Lo que vi y lo que sentí, es como si
verdaderamente lo hubiera vivido (no imaginado). Si cierro los ojos
lo veo de vuelta exactamente como ocurrió en el sueño. Y fue tal la
impresión que me dio, que prácticamente todas las semanas, (desde el
2002) vuelvo a recordarlo. Muchas veces pienso: ¿por qué razón me
desperté y no atravesé ese umbral de luz?. Otras veces, pienso que
tal vez lo hice pero no es algo que quedó en mi memoria. Por eso si
bien creo que fue una experiencia positiva, es algo que está
inconcluso, y que debo tratar de encontrarle un significado. ¿Pudo
ser acaso un salto en el tiempo que revele un estado de conciencia
nueva, con nuevas presencias?, ¿Fue una especie de viaje astral, del
cual sólo recuerdo una parte?. Siempre me hago éstas preguntas.
Por tener una sensibilidad especial hacia estos asuntos, desde
hace años, vengo estudiando distintos temas. El haberme encontrado
con esa psicografía de Parravicini, me generó muchas cosas. ¿Cómo él
pudo dibujar hace muchas décadas, algo que termino viendo en un
sueño?. Si se la mostrara a alguien sin contarle nada acerca de mi
experiencia, probablemente no le encontraría ningún sentido. Pero
para mí, que si vi un ser de esas características, este dibujo es
algo muy revelador.
Al leer muchos de sus escritos, veo como en reiteradas ocasiones
menciona:
- a seres azules, mensajeros astrales
- la gracia azul que entregó la advertencia de los días
- la comunicación azul
- el ángel azul que llega en defensa, cuidado y guía del "hombre
nuevo"
- a un nuevo cielo que emerge luego de un ciclo de
transformaciones
- una nueva captación astral
- un naciente mundo que ofrece matices de desconocidos colores
Esto me lleva a preguntarme si todo esto tendrá alguna relación
con lo que viví.
También acerca del fenómeno que vi en el cielo, me llama mucho la
atención como hoy, se está hablando a nivel científico, de la
actividad solar que se prevé, (que provocaría alteraciones
magnéticas y la posibilidad de ver grandes auroras en el cielo). En
un plano más místico-religioso, me sorprende como muchos de los
mensajes marianos, mencionan futuros fenómenos en el cielo y la
posibilidad de hechos concretos (sin explicación científica).
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Como ven, a partir de una experiencia pasada, me surgen muchas
interrogantes, y siento la necesidad de profundizar más sobre
ciertos temas. El haber vivido algo así, y recordarlo hasta hoy, me
deja en el compromiso de seguir buscando y poder encontrar algo que
le dé sentido a todo ésto.
Desde ya les agradezco mucho sus comentarios acerca de lo que
acaban de leer.
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28/08/2011
Hola Pedro, Soy Cristina Matos
Aquí te envío esta foto, que es en los Cerros Tucumanos : |
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Y esta otra foto de un Ente Etéreo en un cumple de mis hijos : |
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05/07/2011
Hola Pedro, Buenos días.
He estado dando una vuelta por tu genial página y no he encontrado
el correo que te envié y que me pediste autorización para incluirlo .
¿No lo has instalado todavía?. Me gustaría verlo.
Un abrazo desde Madrid.
María José |
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02/07/2011
Sí... sí.. sí... Esta nueva página me ha
dejado conmocionada. Todo lo que se cuenta es absolutamente
cierto. Yu tuve hace muchos años una experiencia que de esta
naturaleza.
Acababa de fallecer mi madre, hacía apenas 3
meses. Se había quedado en casa. Yo no la veía, pero percibía su
presencia protectora junto a mi, incluso escuchaba a veces su
voz. Había un reloj de pared en casa y cuando sonaba
la primera campanada
que anunciaba las horas, yo escuchaba "Mari".
Mi nombre. Me hacía saber que estaba junto a mi. Sentía que
acariciaba mi cabello, y percibía susurros en mi oído, pero no
identificaba lo que me ocurría, hasta que una mañana cuando sonó
el despertador, para anunciar que me tenía que levantar para
cudir a mi trabajo, la ví acostada en su cama, que estaba en mi
misma habitación. Me quedé absolutamente paralizada, no era
miedo, era una situación inducida, en la que yo no podía
participar activamente, pero sí intelectualmente.
Fue una experiencia increíblemente hermosa,
que sería muy largo relatar, pero resumiendo el tema, diré,
que aunque yo estaba absolutamente incapacitada para moverme,
era capaz de dominar y ver cualquier espacio de la habitación.
Se acercó a mi se sentó a través de mis rodillas que estaban
dobladas y me estuvo acariciando. Después hablamos de mente a
mente, sin palabaras. Me dijo cosas y cuando se alejó abrió sus
brazos y me mostró una maravillosa e increíblemente hermosa luz,
que a pesar de no haber visto en mi vida una luz atómica, es a
lo único que podría comparar el resplandor. Por unos poquísimos
segundos pude entender la inmensidad de la Verdad, el Orden y
el Amor. No se nos está permitido en esta vida ficticia e
ilusoria que vivimos, comprender la inmensidad de lo Eterno
porque es tan inconmensurable y nosotros tan pequeños, que no
podríamos asumir tanta sabiduría. Tantos conocimientos nos
romperían y creo que tenemos todos una misión que cumplir.
Se me permitió, solo unos segundos, que
entreviera algo de lo que hay y fue tan fuerte para mi el
vislumbrar una pequeñísima parte, que cuando me recuperé,
estuve llorando sin parar 3 días y 3 noches. Recuerdo que quería
morir para alcanzar ese estado de Plenitud, pero también supe,
que no puedo precipitar los acontecimientos.
Todo lo que he leído en esta nueva página, se
ajusta a la verdad. Está muy bien escrito y me ha emocionado ver
que ha habido alguien que también ha vislumbrado y sobre todo,
retenido, para poderlo escribir, una experiencia tan
transformadora, como la que yo viví. Me ha encantado.
Muchas gracias Pedro.
Un saludo desde Madrid. España
María José M Grimaldo
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02/07/2011
Estimado Pedro: debo decirle que lo que leí es realmente EXCEPCIONAL
, muy pero muy bueno su nuevo artículo ( es para entendidos). Estoy
totalmente de acuerdo con todo lo expuesto.
Un afectuoso saludo
Vilma |
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